Tal y como nos lo habíamos planteado el puente de La Constitución nos lo pegamos en Marruecos; Tanger, Volúbilis, Fes y Xauen. En esta ocasión fuimos 19 personas (por decir algo) los que nos lanzamos al otro lado del Estrecho: María y Chari Mainez, Gumer, Charito Cai, Kisco, Paco Cotto, Miguela de Trebujena, María Consuelo, Jose Luis Victoria, Lola, Rayo, Tere, Castor, Antonio, Mar, Pepe Vela, Silvia, Nieves y Domingo.
Lo pasamos muy bien y eso que empezamos haciendo cola en el visado de los pasaportes en el Ferry, para que no nos pasara como en Febrero que fuimos muy listos. De todas formas lo del visado es una pasada, todo el viaje y más tiempo todavía. Pero a la vuelta fue la aduana española la que en el puerto de Tarifa nos hizo lo mismo. Al final somos iguales y nos acordamos mucho de Rubalcaba, y también de Mohamed VI.
Después de las presentaciones de nuestro contacto en Tanger y los conductores tomamos rumbo a Volúbilis, con comida en Mulai Idris ; padre de la patria marroquí y por tanto ciudad santa. Las ruinas romanas de Volúbilis son una pasada, una auténtica ciudad romana con todos sus componentes administrativos, sociales, políticos y comerciales. Algo muy parecido a Bolonia, aunque mayor. Desde aquí a Fes donde nos alojamos en un moderno y bonito hotel con "chorrito" incorporado al bater y que fue debidamente probado. Algunos salieron de marcha esa noche. Al día siguiente visita muy bien guiada por Fes, su Medina, sus vistas y Mezquitas. Comimos en un coqueto restaurante nada barato, donde Rayo perdió la cartera que fue devuelta a toque de teléfono de nuestro guía. Por la noche llegamos a Xauen y tras los saludos a Abdul y Mohamed dirección al hotel Chams que era para nosotros solos. Alguno nos la dimos de listo y nos despistamos en el camino al hotel. Paco Cotto no me lo perdona.
El día de Xauen colmó nuestras expectativas, unos por que se quedaron en la ciudad y disfrutaron de sus calles, rincones, gentes, comercios, de su tranquilidad y encanto, y otros porque por fin nos adentramos en los bosques de pinsapos y cedros del Parque de Talassemtal y además dejamos abierta la puerta para una futura excursión con uno de sus guardas. El entorno de este Parque no tiene nada que envidiarle al de Grazalema. En resumidas cuentas un gran día. Ya el domingo por la mañana marchamos hacia Tanger para tomar el barco de las 12h y evitarnos colas. Hasta el embarque todo sobre ruedas y el viaje rapidísimo, pero como dije antes en Tarifa nos esperaban nuestros funcionarios del Ministerio del Interior a los que podíamos confundir con cualquier funcionario marroquí.
Manolo Cúchares nos esperaba en el puerto, montamos y en el cruce de Vejer dimos cuenta de lindos bocatas de galufo y cervecitas. Posterior siestecita de bus y llegada a nuestra villa.
Creo que mereció la pena hacer este viaje por su contenido y por las relaciones cultivadas.